martes, 10 de diciembre de 2013
"POLI-CRACIA": 30 AÑOS Y MUCHOS MÁS
Democracia y policías, y vienen nombres: Miguel Bru, Elías Gorosito, Osvaldo Raúl Saliwonczyk, Jorge Julio López, Luciano Arruga. Y también vienen Walter Bulacio, José Luis Cabezas, Sebastián Bordón, Maximiliano Kosteki, Darío Santillán, Carlos Fuentealba, Candela Rodríguez. Desaparecidos y asesinados. Y en el medio, el inconfundible estilo de la policía. La policía que hoy democráticamente pide elevar sus democráticos salarios y democráticamente se rebela con la intención democrática de sindicalizarse pero permitiendo a su vez democráticos saqueos. Autoacuartelamiento, le llamaron. En Córdoba y en otras provincias, salieron airosos. Esperanzados estamos, ahora, TODOS en que los democráticos negocios prostibularios, los democráticos kioscos timberos, las democráticas prácticas extorsivas y las democráticas costumbres antidemocráticas culminen al fin...
En Grecia, la policía está sindicalizada. En octubre de 2012, cuando la crisis europea se expresaba con mayor crudeza en ese país, la Federación de Sindicatos de Policías amenazó al gobierno con negarse a reprimir las frecuentes protestas de trabajadores si no se le garantizaban mejoras en su remuneración. Sin mayor discusión, el gobierno griego cedió a la presión. Al mismo tiempo, recortaba salarios a trabajadores y jubilados. Los ajustes iban a traer alto bardo en las calles. El euro-poder crujía por todos lados. Se necesitaba una policía contenta y bien alimentada para reprimir lo que se venía. Aguantar las toscas, en buen griego bonaerense.*
En España, la policía también está agremiada. Se aúna en el Sindicato Unificado de la Policía (SUP). En septiembre del año pasado el SUP justificó la represión al movimiento de los indignados, la infiltración y el uso de policías encapuchados. En años anteriores, el SUP defendió públicamente el tratamiento brutal a los independentistas vascos, y exigió al gobierno español que profundizara la represión contra ETA, desconociendo los términos del acuerdo de alto el fuego. Allí los policías cobraban bastante bien, pero querían tener todo fríamente calculado... Y controlado. **
Aquí y allá, la policía nos cuida, pero también los cuida.
Más de 12 mil pesos de bolsillo para un policía que recién entra; ese era el reclamo de los policías bonaerenses. 12 mil pesos de bolsillo: ¿cuántos trabajadores cobrarán eso en el país? Un Estado democrático occidental capitalista debe cuidar los intereses del sistema. Para eso, debe alentar y fomentar que los individuos que conforman determinado conjunto social se inserten en el sistema económico como agentes productivos, es decir, obreros, empleados, profesionales, burócratas, ejecutivos, intelectuales, etc. De esa manera se sostiene y se alimenta la matriz del sistema, la santa tríada inversión-producción-consumo (No confundir con Dios, Patria y Familia, esa es otra tríada). Las fuerzas represivas están para custodiar aquella santa tríada y para repeler los intentos anti-sistema de los maxistas-leninistas-troskistas-montoperonistas y todos los "istas" que aparezcan. Si el salario de un policía es tan jugoso como para que una gran porción de la población se sienta tentada en ingresar a la fuerza, estaríamos hablando de un Estado, digamos, anti-capitalista... Casi espartano. Un Estado que acceda siempre a reclamos policiales como este, mediante democráticos autoacuartelamientos, estaría atentando contra su propia esencia. Ser policía puede ser una opción y hasta una vocación; nunca una tentación de bolsillo.
En Argentina, como en Grecia y en España, los policías mostraron y muestran que son PODER REAL. Sólo en Provincia de Buenos Aires son más de 50 mil hombres armados. Aunque lo reclamen a viva voz, aquí, no necesitan estar sindicalizados. En estos días, quedó más que claro. El PODER POLITICO, cedió; o al menos, negoció. La policía impuso condiciones y generó caos. Mostró los dientes y ratificó que cuando quiere, muerde. Repito: cuando quiere. Hasta cuándo seguirá mordiendo es uno de los grandes desafíos pendientes de nuestra democracia. En 30 años, la prueba sigue sin superarse. Allí están para recordárnoslo Bru, Gorosito, Saliwonczyk, Julio López, Arruga, Bulacio, Cabezas, Bordón, Kosteki, Santillán, Fuentealba, Candela y tantos otros. Hoy, la "POLI-CRACIA", también puede celebrar.
Gabriel Prósperi. Periodista.
10 de diciembre de 2013.
* (Boletín Informativo de CORREPI nº 674).
** (Europapress, 26/09/2012) (Europapress 06/09/2010; 21/12/2011).
jueves, 31 de octubre de 2013
LA RABIA
“Ni vencedores ni vencidos”, dijo como pudo el
golpista Eduardo Lonardi ante una asombrada multitud en Plaza de Mayo. A su
lado, los otros generales y almirantes golpistas lo miraron de reojo y se
miraron entre sí. Lonardi duró dos meses como presidente. Un contragolpe
palaciego le dejó en claro para qué habían llegado a sangre y fuego al poder.
Lonardi soñaba y
hablaba de un neoperonismo sin Perón. “Recuperar lo bueno que se hizo y
corregir lo malo”, decía y se decía. Pero él no había llegado allí, a la Casa
Rosada, solo. Él y sus compañeros de armas tenían una misión: matar al perro y
acabar con la rabia. Es decir, volver a la “normalidad”. Se debía hacer lo que
se tenía que hacer: lo que el poder rural, financiero, transnacional, decía que
había que hacer. Estado benefactor, no. Estado gerenciador, sí.
Congelamientos salariales;
sueldos por productividad; intervención sindical; persecución ideológica;
desapariciones; fusilamientos. Las herramientas civilizadoras del postperonismo
fueron variadas. El adoctrinamiento les llevó 28 años, cuatro dictaduras y
cuatro gobiernos civiles. Y aún después del ‘83, volvieron con más. Alguien no
los iba a defraudar...
Hoy, regresa el
concepto de “normalidad”. Varios dirigentes con proyección nacional pregonan el
retorno a un “país normal”. Para esos dirigentes el país que hoy tenemos es
anormal, aunque resbalan recurrentemente al intentar explicar en qué consiste
esa anormalidad. Sea como sea, el regreso a un status quo perdido viene a copar
la parada del paradigma discursivo de estos tiempos con olor a fin de ciclo. ¿A
quién interpelan cuando hablan de regreso a la normalidad? ¿Quién es el
destinatario del discurso cuando se habla de “rescatar lo bueno y corregir lo
malo”? ¿Le hablan al pueblo o a aquellos que deben dar algún visto bueno?
¿Representantes del pueblo o representantes de empresas?
La era K fue (y aun
es) una etapa de definiciones. En estos 10 años, el Estado, como agente
político, social y económico, fue el actor central del devenir de la Nación. La
iniciativa siempre estuvo en el gobierno. Expropiarles YPF a los españoles para
luego pactar atosigadamente con los norteamericanos conforma sin dudas un paso
contradictorio y antipático, tal vez erróneo. Pero es un paso dado por el
Estado, sin condicionamientos externos o internos, en función de intereses
públicos. Lo mismo atañe para otras áreas, como el mercado del dólar, la
política arancelaria, la de seguridad, etc. Cuesta hallar en la historia
argentina esta correlación de fuerzas entre poder político público e intereses
corporativos o sectoriales privados.
La apelación al “país
normal” suena a Estado gerente, no a Estado jefe. A Estado que acata, no a
Estado que ordena. Por ahora, el candidato que más votos sacó en el país habla
de “recuperar lo bueno y corregir lo malo”. Todavía no ganó más que el derecho
a marcar un nuevo camino. Si más adelante, a través de las urnas, derrota
definitivamente al perro, quedará en él correr el riesgo de reconocer a los
vencidos o aceptar tranquilamente lo que ya varios piden, ansiosos: terminar
con la rabia.
sábado, 31 de agosto de 2013
"ALLAHU AKBAR"
En este sitio http://www.youtube.com/watch?v=RYQe72F0Mc4
encontrarán una de las escenas más dramáticas de los últimos tiempos: un padre
se reencuentra con su hijito, de apenas 3 años, a quien creía haber perdido en
un ataque con armas químicas propinado por el gobierno sirio. Cuando el video
se hizo popular en las redes, se decidió publicarlo en el noticiero en el que
trabajo. La tarea de convertirlo en un informe periodístico recayó en mí. El
producto terminado versaba sobre el “milagro” producido en medio del horror.
Impacto, que le dicen.

Barack Obama, el premio nobel de
la paz 2009, acaba de anunciar que decidió atacar Siria. Tal decisión esperará
aprobación del Congreso norteamericano. Necesita el aval de los representantes
del pueblo para desatar lo que, seguramente, será una nueva carnicería escarmentadora.
El propio secretario de estado, John Kerry, admitió que “el pueblo estadounidense
está cansado de guerra”; por eso, se necesitan videos como el del papá y su
hijito para convencer al soberano.
En 1898 Cuba era la única colonia
española en América. Los rebeldes independentistas, con José Martí entre sus
líderes, le habían declarado la guerra a lo que quedaba del imperio español. El
gobierno de Estados Unidos quería entrar en acción a favor de los rebeldes. Se
le hacía agua la boca por la isla y el mar caribe. Pero la opinión pública era
arisca a tal ataque. Allí apareció la prensa para dar una manito. William
Randolph Hearst era el amo y señor de los medios gráficos. El padre de la
prensa amarilla. Orson Wells le dedicó la mejor película de todos los tiempos. El
15 de febrero de 1898 explotó en el puerto de La Habana el acorazado yanki
“Maine”. Su hundimiento dejó 270 muertos. Las causas de la explosión no se
supieron nunca. Pero al día siguiente, el 26 de febrero de 1898, Hearst publicó
en la tapa de todos sus diarios que había sido un atentado perpetrado por
militares españoles. Estados Unidos tardó apenas unas horas en entrar en
guerra. España fue derrotada antes de luchar y Cuba se convirtió en
protectorado del naciente imperio.
Del “Maine” al video del papá sirio
con su hijito pasaron 115 años. El viejo Tío Sam nos demuestra una vez más que es
un maestro en esto de la propaganda bélica. Hablando del video, los que lo
vieron habrán notado que detrás del papá aparece un señor que todo el tiempo
grita la misma frase. Dice “Allahu akbar” (Dios es grande). Estados Unidos está
listo para hacer lo suyo. Siria es el blanco. “Allah baikoum” (Dios esté
contigo).
Gabriel
Prósperi. Periodista.
31
de agosto de 2013
lunes, 26 de agosto de 2013
LOS BUITRES Y EL ÁGUILA
Los buitres
esperan, complacidos. Hay más carroña a la vista. El cuerpo, aún vivo, se
sacude y grita. Pero los matadores afilan el estoque. Eso sí: ya no usan
delantal; usan toga.
El poder
judicial estadounidense es la garantía última del sistema. La orden de los templarios
del American way of life. Desde el
presidente hasta el último inmigrante lo saben y lo aceptan. Guay de aquel que
ose pasarse de la raya. Y si no puede transgredir ese límite ni el propio
presidente del país más poderoso de la Tierra, cuánto margen le quedará a los
de afuera, a los del más allá… A los bárbaros. La Argentina lo está
comprobando. La pelea con los “fondos buitre” o con los – perdonen la elegancia
– holdouts, llegó a donde los buitres querían: primera instancia, a su favor.
Cámara de apelaciones, a su favor. ¿Corte Suprema…?
Especulaciones:
si la Corte Suprema norteamericana toma el caso, pueden pasar meses para la
definición. Si la Corte lo rechaza, el fallo de la Cámara queda firme
inmediatamente. Entonces, Argentina tiene que pagar. Pagar o… (Del Capitán
América para abajo, pueden mandar a cualquiera). La vía judicial parece una vía
muerta. Queda la vía política. Si el gobierno de Obama es condescendiente con
el planteo jurídico de la Argentina, e intercede lobbísticamente ante la Corte,
es probable que haya más chances de que la Corte tome el caso. Subrayo TOME, no
que FALLE a favor de nuestro país. Eso es harina de otro costal; hasta allí
llegará la influencia de la Casa Blanca. Poncio Pilatos no vio delito en Jesús
pero se lo entregó con plato y cubiertos al poder rabínico local.
Cristina
tomó la posta. Mandó al Congreso un proyecto para reabrir el canje. A priori,
todo indicaría que los acreedores rebeldes se mofarán del convite. Al fin y al cabo,
en la justicia de casita todo marcha como debe. La jugada de Cristina podría
leerse en dos sentidos: hacia adentro y hacia afuera. Hacia adentro, es un
repliegue a instancias más conciliadoras con la oposición, en presencia de un
escenario económico que, en el mediano plazo, puede perjudicar a todos
(ganadores y perdedores en las urnas). Hacia afuera, pretende ser una señal de
fortaleza política: mostrar que en Argentina hay un aval institucional fuerte y
(casi) ecuménico al canje de deuda y que la iniciativa política sigue estando
del lado del gobierno, con proyectos pergeñados en Olivos y luego lanzados al
ruedo de la discusión democrático-parlamentaria. Esto último, para los
norteamericanos, padres y señores de la democracia moderna occidental, es un
dato muy sensible a su simbología imperial. En definitiva, Argentina muestra
que no es Venezuela ni Cuba: desde un lugar de sometimiento, acepta las reglas
del juego creadas e impuestas a su orbe por los propios sometedores. Eso sí: juega
su última carta… Capote o game over.
Los buitres
tienen hambre. Ya divisan su banquete sangrante. El último eslabón de la cadena
alimentaria-financiera parece garantizado: cuando los buitres carroñean en la
tierra, desde las alturas, el águila los custodia… Como siempre.
Gabriel
Prósperi. Periodista.
26
de agosto de 2013.
martes, 18 de junio de 2013
POR QUÉ LA CORTE VOTÓ CONTRA EL VOTO
Escriben los jueces de la Corte
anti-reforma judicial en su fallo:
“La ley hace que el magistrado que aspira a ser miembro del
Consejo en representación de los jueces debe desarrollar actividades
político-partidarias, llevar a cabo una campaña electoral nacional con el
financiamiento que ello implica, proponer a la ciudadanía una determinada
plataforma política y procurar una
cantidad de votos que le asegure ingresar al Consejo de la Magistratura. Esta
previsión desconoce las garantías que aseguran la independencia del Poder
Judicial frente a los intereses del Poder Ejecutivo, del Congreso o de otros
factores de poder, en la medida en que obliga al juez que aspira a ser
consejero a optar por un partido político”.
Escribe Zaffaroni en su fallo:
“En cuanto a la independencia de los consejeros y su reflejo
sobre la independencia judicial, devenida de la necesidad de que los candidatos
sean postulados por los partidos políticos, cabe observar que el concepto de
independencia es doble: la hay externa, pero también interna, dependiendo la
última de que el poder disciplinario, en materia de responsabilidad política y
de presión interna del Poder Judicial, no sea ejercido por los órganos de mayor
instancia, que es la esencia del concepto de corporación o verticalización”.
Es decir, la discusión de fondo,
que se derramó (o ascendió, no sé) del poder político a la Corte, está en el
concepto de “independencia”. Veamos estas dos situaciones:
a) Un
juez aspira a integrar el Consejo de la Magistratura. Con la reforma vetada, se
postula ante sus pares. Lo eligen. ¿Por qué? ¿Por qué garantiza la decisión
independiente en cada paso que dé por el mandato patriótico de la Constitución
Nacional? ¿O porque garantiza que siempre votará en función de los intereses de
aquellos que le delegaron su representación? Independencia política con
dependencia corporativa.
b) Un
juez aspira a integrar el Consejo de la Magistratura. La reforma no fue
declarada inconstitucional por la Corte. Se postula ante los dirigentes de un
partido político. Es elegido por el voto popular. ¿Sus decisiones estarán
influidas por su gen de imparcialidad
o por la tendencia del partido que lo colocó en su sitio? Dependencia política
con independencia corporativa.
La polémica sigue siendo
eminentemente política, más allá de los preceptos constitucionales esgrimidos.
En la Corte, vaya paradoja, se votó: ganó la postura a), 6 a 1. The show must
go on.
Gabriel
Prósperi. Periodista.
18
de junio de 2013
viernes, 24 de mayo de 2013
LA FOTO DE LOS OTROS
Foto 1: Dilma, Cristina, Mujica,
Maduro, Evo, Correa. Foto 2: Santos, Piñera, Ollanta, Peña Nieto. Dos
Latinoaméricas, dos proyectos. El choque ya llegó.
Esta semana, se celebró en Cali
la cuarta cumbre de la llamada Alianza del Pacífico. Fue la más importante de
todas. Colombia, México, Perú y Chile confluyeron y pactaron la adecuación de
políticas comerciales comunes. En castellano: liberalizar sus economías, romper
barreras aduaneras, suavizar fronteras. Un Mercosur anti-Mercosur. Aplauden la
CNN, El País de España, El Comercio de Perú, El Tiempo de Colombia, El Mercurio
de Chile. Aplauden los “mercados”. ¿Algo nuevo que nace o algo viejo que
retorna?
“La Alianza – publicó el diario
El País de España- apuesta por la estabilidad y una apertura conjunta completa
en la que se eliminan aranceles, restricciones a las inversiones y al movimiento
de personas. Mercosur no sólo no funciona, sino que además sus miembros se
cierran al comercio entre ellos y a terceros”. Queda claro: Mercosur es el
fracaso; la Alianza, el éxito. Mercosur es Estado entrometido en algo que no le
compete: la economía, y más aún, el comercio exterior. La Alianza viene a
garantizar el regreso a la “normalidad”: desaparición de aranceles, liberación
de fronteras, laissez faire, laissez
passer en estado puro.
“Es un cambio de paradigma”,
afirmó también en El País Luis de la Calle, ex subsecretario de Comercio
Exterior de México durante el mandato de Ernesto Zedillo, el presidente del
mítico “efecto tequila”. Y su expresión no es metafórica: es un deseo hecho
certeza. El paradigma latinoamericanista, bolivariano, progresista, popular (o
populista), estatista, mestizo que se impuso en nuestros países hace poco más
de 10 años muestra grietas. Hasta hace poco tiempo, gobiernos conservadores,
como los de Piñera o Santos, tenían que adherirse y hasta fomentar políticas
públicas contrarias a sus convicciones. Su presencia a regañadientes en cada
encuentro de la Unasur era un ejemplo de ello. ¿Qué cambió?
Sin dudas, el propio desgaste
interno de los gobiernos populares en curso es un dato insoslayable. El
ejercicio del poder, en constante puja con corporaciones mediáticas,
empresariales e institucionales, provoca un agotamiento casi natural. Procesos
revolucionarios más profundos, como la Nicaragua sandinista de principios de
los ’80, fue un caso testigo. Además, las coyunturas inflacionarias, como la
argentina o la venezolana, generan un hastío progresivo aún en aquellos
sectores que apoyan ideológicamente el proyecto político.
Pero tal vez, el hecho decisivo
en el agrietamiento del bloque populista sea la ausencia de Chávez. Con su
muerte, se fue el líder y el símbolo de este proceso pretencioso de
emancipación latinoamericana. Hoy, ese proceso es una idea sin rostro, y por lo
tanto, sin proyección. Maduro no podrá ser nunca Chávez; como no lo podrá ser
Evo Morales, desde la segunda economía más pobre de occidente; como no lo podrá
ser Correa, vecino apocado de los “aliancistas”; como no lo podrá ser Mujica,
por elección propia y por condicionamientos políticos, aún dentro del propio
Frente Amplio; como no lo podrá ser Cristina Kirchner, ya decidida a abandonar
el poder en 2015; como no lo podrá ser Dilma, ni Lula, ni ningún referente del
Brasil, por ser Brasil un proyecto político – económico en sí mismo. No es
casualidad que los cuatro del Pacífico hayan cerrado filas y se hayan mostrado
al mundo dos meses después de la muerte del comandante bolivariano.
La Alianza hoy es la concreción
de una ruptura con el macromodelo económico que, desde la llegada del chavismo,
viene dominando el subcontienente. Un macromodelo fundado en el quiebre de las
relaciones carnales con los centros del poder financiero trasnacional,
articulado con la reaparición en escena de Estados participantes en los aparatos
productivos nacionales. La ruptura con este macromodelo, sueñan muchos, seguirá
adelante sin pausa y sin tregua en el campo político. ¿Qué pasará cuando Europa
supere su crisis y redefina su estrategia comercial internacional? ¿A dónde
apuntará sus cañones? ¿Al Mercosur “estatizante” o a la Alianza
“librecambista”? ¿Y cuando Estados Unidos deje de mirar con angustia al Asia
islámica para volver su mirada a su “Patio de atrás”? ¿Cuán ahogados
estratégicamente quedarán los países que se mantengan en la tozuda idea de
nacionalizar y popularizar sus economías?
Sonrientes y maquillados, Santos,
Ollanta, Piñera y Peña Nieto reciben en sus rostros los flashes de las cámaras
de los multimedios más poderosos de habla hispana. Una caricia al alma del librecambio
y el antiestatismo. Una alquimia reciclada de conservadorismo político y
liberalismo económico. Una foto desde el pasado, hacia el futuro. La foto de
los otros.
Gabriel
Prósperi. Periodista.
24
de mayo de 2013.
lunes, 29 de abril de 2013
ARGENTINOS: ORGULLOS DE IMPORTACIÓN

Messi es una maquinita de
fútbol-perfecto moldeado y pergeñado en Barcelona. “Pará, loco. ¡Nació en
Rosario y hasta jugó en las inferiores de Newell’s…! ¡Es de Newell’s!”
Correcto, pero, ¿hubiera sido MESSI, así con mayúsculas, de haber seguido su
desarrollo aquí? No lo sabemos, por supuesto. Pero sí sabemos que el MESSI con
mayúsculas se hizo allá, lejos, sin influencia argentina, más allá de sus
genes.
Con Maravilla pasa otro tanto.
¡No peleaba en Argentina hacía 11 años! Se confirmó Maravilla en otros lares.
Se hizo campeón afuera. ¿Es considerable un producto genuino del boxeo
argentino? El mismo Maravilla, ¿habrá querido ser un producto genuino de
nuestro deporte? ¿O habrá “leído” en su devenir que para ser “Maravilla” debía
emigrar, más allá de las penurias económicas que todos conocemos… y que por
cierto, también pasaron (y pasan) cientos de boxeadores que se matan acá,
dándole a bolsas ajadas y saltando sogas melladas
en algún húmedo
gimnasio de por ahí.
¿Y Máxima? La aprecian en Europa
y nos golpeamos el pecho. ¿Su virtud? La simpatía… Y haber sido objeto de deseo
y de amor de un príncipe ignoto y furiosamente pelirrojo de un país lleno de
tulipanes, molinos, goles de Johan Cruyff, obras maestras de Van Gogh y
“Polders”.
En fin,
¿cuán “nosotros” son estas tres glorias nacionales? ¿Son más argentinos
Maradona, Borges, Fangio, Monzón, (y otros, ayúdenme…)? ¿Dónde radica el
orgullo por ellos? ¿Es lo mismo el “ser” que el “hacer-se” argentino?
Para
tranquilidad de mucha conciencias, y para aportar un granito más de entretenida
polémica, digamos que el argentino de todos los tiempos, el libertador de la
patria, nació en Corrientes, pero “se hizo” San Martín, - el estratega, el gran
general – lejos de acá, en España… ¿Habrá marcado para siempre nuestro destino
de “orgullosidad” importada?
Gabriel
Prósperi. Periodista.
29
de abril de 2013.
viernes, 19 de abril de 2013
ULTIMO MOMENTO: AGONIZA EL PERIODISMO
Entonces, lo
esencial: la hipótesis de la investigación (lavado de dinero de Lazaro “K”
Baez) debe darse por real y verdadera, pase lo que pase y se arrepienta quien
se arrepienta. La comprobación solo se subsume a una cuestión de pareceres,
ópticas, gustos, ideologías, intereses. ¿Qué documentación que aporte Lanata de
ahora en más a la causa podrá considerarse unánimemente como incuestionable? El
propio Lanata dijo que a Elaskar – al segundo Elaskar, al de Graña – no le
creyó nadie. ¿Y por qué debió él creerle como fuente fide-digna en su momento?
Porque hablaba para solventar su idea fuerza. Y eso era lo principal… Aunque
mintiera. Más aún cuando las afirmaciones de Elaskar se condecían con las del devenido
mentiroso Fariña en la cámara oculta… Abro paréntesis: (Hablando de cámara
oculta, ¿no es artero publicar una grabación de una fuente que supuestamente no
sabe que la están grabando? Woodward y Bernstein no revelaron la identidad de
“Garganta profunda” aún después de haber encabezado la investigación que
terminó con la presidencia de Richard Nixon. El nombre de la fuente secreta recién
se supo 33 años más tarde. Era el segundo del FBI).
¿Y el televidente? El televidente
se ve forzado a creer lo que quiera creer. En el masivo 18 A se escuchó
“Aguante Lanata”; “Lanata presidente”; “Vamos Lanata”. Para Lanata, la
selección. Hinchas de Lanata. Ciudadanos deseosos de que avance, que denuncie,
que moleste, que desenmascare al gobierno… Un gobierno que debe terminar. Un gobierno corrupto, ladrón, dictatorial,
oprobioso, soberbio, falaz, mentiroso. Todo eso y mucho más. ¡Cómo no va a ser
lavador de dinero un empresario decididamente K! “¿Que la investigación es
endeble…? Mentira, es sólo otra contraoperación K”. Y puede ser… Pero de nuevo,
¿no sería sano comprobar la contraoperación? El cuento del huevo y la gallina…
Lanata es el principal periodista
del grupo Clarín, el oligopolio mediático más poderoso del país, enfrentado a
todo o nada con el gobierno. Sus recursos económicos y humanos son… Son los que
se necesiten. Y aún así pone al aire una cuestionable investigación que apunta
al corazón de la presunta corrupción K. ¿Qué nos queda entonces al resto de los
periodistas? ¿Cuál será nuestro margen de credibilidad de aquí en más? ¿Qué
información podrá juzgarse como irrevocablemente verdadera y cuál no? Me da
miedo que en el próximo Boca-River, gane River 2 a 0 y los de Boca no
reconozcan la derrota porque “nosotros, no vimos en ningún momento del partido
que la pelota haya ingresado a nuestro arco dos veces”.
La puja Clarín – Gobierno,
resumido en el caso Lanata-Báez-Fariña-Jelinek-Calabró-Rossi, convirtió al
periodismo en una cuestión de fe. Quien quiera creer, que crea. Y el que no,
que no. La era del periodismo-religión. El periodismo de investigación, de
denuncia, el temible “cuarto poder”, late cada vez más despacio. Ojo: la placa
roja de último momento está ahí de la placa negra.
Gabriel
Prósperi. ¿Periodista?
19
de abril de 2013.
viernes, 12 de abril de 2013
¿ESTADO DE CATASTROFE O CATASTROFE DE ESTADO?
Las
críticas más numerosas se basaron en la presencia “insuficiente” del Estado:
“no llega la ayuda a tal lado”; “falló la logística en tal otro”; “aparecen
ahora cuando el desastre ya se consumó y no invirtieron para prevenir”. Los
medios opositores al gobierno destacaron los abucheos. Por supuesto en primer
término a Cristina Kirchner y a su cuñada, Alicia, y muy luego, al gobernador Daniel
Scioli. Funcionarios, cara a cara con la gente. Para Clarín o La Nación no fue
una acción natural y necesaria: fue una desfachatada intentona de poner el
pecho en un año electoral… que les salió muy mal.
Aquellos
que en los medios piden más Estado en el desastre, son los mismos que piden
menos Estado en la vida cotidiana. A saber: menos retenciones, menos impuestos
a la propiedad, menos cuarta categoría, menos intervención en los mercados
internos y externos. ¿Cómo puede el Estado reaccionar a tiempo si no se
financia? ¿Qué está primero el huevo o la gallina? El planteo suena a los
roaring ‘90’s: el Estado será sólo educación, salud y seguridad… Pero sin un
mango. Estado flaco, vacío y endeudado a la fuerza, ergo, el no-Estado. ¿Quién
gana? Los que tienen los medios para salvarse a sí mismos: esos que no quieren
pagar retenciones, ni impuestos, ni que venga ningún Moreno a escorchar. Librecambio
para todos… Y el resto, que se ahogue.
¿Es La
Cámpora el Estado? No. Pero se la presenta como parte de tal. Entonces falla,
aparenta, se entromete, molesta, acapara, se enfrenta, ¿roba?... La novela de
las pecheras quedará anclada en la anécdota intrascendente. Pero en tiempos de
urgencia y catástrofe sirvió como agente demonizador. Qué mejor enemigo del
gobierno que aquel que está necesitado y se siente usado, olvidado, abandonado.
La política disfrazada de periodismo pretendiendo desenmascarar a la política
disfrazada de caridad.
Finalmente,
el único valor destacado en la tragedia estuvo en la auténtica solidaridad de
la gente. La gente sola, desamparada. La solidaridad de la gente es esfuerzo.
La solidaridad del Estado no es solidaridad: es obligación. Las cámaras
apuntando a un funcionario en un centro de evacuados o en un barrio inundado es
demagogia. Las cámaras apuntando a un ciudadano en un centro de evacuados o en
un barrio es la demostración más cabal del “ser argentino”. ¿No hay demagogia
mediática en destacar sólo la solidaridad de la gente? ¿No será que la ayuda
del pueblo más la acción del Estado lograron mejores resultados que una y otra separadas,
cada una por su lado?
“Es la economía, estúpido”, rezaba
el slogan que hizo ganar impensadamente a Bill Clinton la presidencia de los
Estados Unidos, en 1992. ¿Aquí qué sería? ¿La solidaridad? ¿Las pecheras? ¿Los
abucheos? Puede ser cualquiera. Lo cierto es que, cuando bajó el agua, quedó el
barro más sucio y apestoso: el de la utilización política de la tragedia. El estado
de catástrofe presentado como la catástrofe del Estado.
Gabriel
Prósperi. Periodista.
12
de abril de 2013.
sábado, 16 de marzo de 2013
MAS PAPISTAS QUE EL PAPA
Chávez muerto; Bergoglio Papa.
Todo, en sólo una semana. Para los medios conservadores, se fue Chávez, el
demagogo, el populista, el autoritario, el soberbio, el mentiroso. Y llegó
Bergoglio Papa, el humilde, el austero, el cordial, el serio, el dialoguista.
Dos mundos antagónicos. Buenos y malos. ¿El momento justo para el primer Papa
latinoamericano?
Clarín dice que la muerte de
Chávez es “el fin de una era”. ¿El fin de una era sólo para Venezuela? Claro
que no. El fogoneo del enfrentamiento Bergoglio vs. gobierno K es constante. La
energía editorial está puesta en poner a Bergoglio Papa como abanderado de una
megacoalisión anti-K, definitiva y terminal. El frente externo está abierto. La
línea Maginot kirchnerista muestra agujeros. En la trinchera K algunos tiran
granadas y otros sacan la bandera blanca. Cristina, mientras tanto, estará en
primera fila presenciando la entronización en El Vaticano. Desde algunas
redacciones, sociedades rurales, oficinas, sindicatos, tribunales, casas de
gobierno y palacios municipales, se restriegan las manos. Sueñan con ver a la
presidenta besando el anillo papal, arrodillada. ¿Será la foto del principio
del fin de aquella era?
Esta Iglesia sospechada de
corrupción; de silencio y encubrimiento pedófilo; de retroceso en términos de
salud sexual y cuestiones de género; de aval tácito a los atropellos de los
países centrales contra los países periféricos; de ninguneo a los reclamos
anti-colonialistas; ¿será esta Iglesia, digo, la que pueda motorizar y
sustentar espiritualmente un “salto hacia adelante” para nuestros pueblos? En
estos años, se produjeron hitos de cambio social sin precedentes. El matrimonio
igualitario es la evidencia más notoria. Cuando se vayan apagando las emociones
y los cánticos argentino-céntricos, ¿hasta dónde llegará el efecto-Bergoglio?
¿Estará la sociedad dispuesta a volver a un statu quo anterior? Tanto la ola
como el reflujo siempre dejan marcas en la orilla…
A todo esto, ¿qué opinará
políticamente el propio Bergoglio? ¿Dónde estará parado en referencia a los
gobiernos renovadores y reformistas (no me atrevo a decir revolucionarios) sudamericanos
de la última década? Y si su pensamiento se acercara a ellos, ¿cuánto margen de
acción le dejará la propia estructura institucional y dogmática que aceptó
representar? ¿Fue su postura política una condición para elegirlo? ¿Fue su
predisposición a “dar batalla” la que decidió la fumata en su favor? En el
cónclave quedó la mitad de la respuesta. La otra mitad, la develeramos en el
transcurso de su papado.
Yo no fui nunca al Vaticano pero
estimo que hay Wi-Fi. El Papa tendrá oportunidad de chusmear los portales
informativos argentinos. Y si ya lo ha hecho, habrá caído en la cuenta de que
su llegada al trono de San Pedro causó enorme furor patriótico. Y también, un
explosivo furor anti-K. Su asunción pareciera ser la pieza que faltaba, el
golpe de horno final, el milagro caído del cielo para los sectores que pujan y
presagian desde hace años el fin de esto que se ha dado en llamar kirchnerismo.
La muerte de Chávez, la llegada de Bergoglio Papa, los paros de Moyano que se
vienen, la conflictividad social en ascenso y las urnas que esperan en octubre
para que el postre sea la más dulce de las derrotas K. ¿Aceptará Bergoglio Papa
este rol que desde aquí se le quiere dar como actor externo de la vida política
argentina? ¿Será efectivamente el sostén espiritual del Knock out K? ¿O será
que estos que se ilusionan con un plan tan aceitado, en verdad, son más
papistas que el Papa?
Gabriel
Prósperi. Periodista.
16
de marzo de 2013.
martes, 5 de marzo de 2013
CARAS Y CARETAS
Miro esas
caras que se juntan y lloran y se preguntan “y qué será de nosotros”. Caras con
arrugas, caras con años, caras con mugre juntada, caras de décadas de silencio.
Caras negras, mestizas, mulatas; caras sin dientes; caras sin auto; caras sin
casa; caras con pena. Caras que salieron a la calle; caras dueñas de las
calles. Calles de tristeza. Y una cara, todavía y eternamente sonriente, allá,
en lo alto, desde un cartel. Otra cara mestiza. Cara de todas las caras.
Cómo no
pensar que hay otras caras sonrientes, caras rubias, caras con futuro, con
futuro en el pasado, su feliz pasado. Caras en sus casas; caras frente a la
tele; caras que ven la bandera a media asta; caras de “ya pasó”; caras de “al
fin”. Esas caras que costaron y costarán tan caras. Caras caretas.
¿Qué será de aquellas caras cuándo se sequen
las lágrimas? ¿Dejarán que vuelvan las caras caretas? ¿Serán sólo caras mirando
con añoranza al cartel? ¿O serán caras que le darán pa`lante, por aquella cara
de sonrisa y boina, y por sus propias caras?
Desde acá,
y minutos después de los rojos “último momento”, mi cara, triste, se acuerda: “Alca,
Alca… al carajoooooo”. “Váyanse al carajo yanquis de mierda, que aquí hay un
pueblo digno”."Good bye, Míster Monkey”. “Hasta la victoria siempre”.
“Patria o muerte… venceremos”. Sí, comandante: venceremos.
Gabriel
Prósperi. Periodista.
Un
doloroso 5 de marzo de 2013.
martes, 19 de febrero de 2013
LOS MUCHACHOS CLARINISTAS
Scioli, con Joaquín Morales Solá. Moyano, con Nelson Castro.
Macri, con… Bueno, Macri con ellos y con Bonelli y con Edgardo Alfano y con Van
der Koy y con Blanck y con varios más. Uno a uno, los candidateros
autocandidateados pasaron por los estudios de TN y dejaron sus pañuelitos
perfumados a las espadas discursivas del multimedios. Los tres, a su manera,
tienen bien clara una cosa: sin Clarín, no llegan al 2015 y por eso iniciaron
una abierta campaña de seducción para que el “gigante amapolas” de Magnetto los
adopte como el novio electoral para derrotar al kirchnerismo.

Si hay algo que emparenta a Scioli
con Macri es su visión de la construcción política. Ambos estructuran el poder
bajo los parámetros estratégicos de los ’90; es decir, reconocen la existencia
de un poder fáctico superior al poder político y se acercan sin miramientos a
él. Subsumen la política al capital. Para Macri, la política no transforma más
que calles, micros o plazas. La política no está para transformar sino para
“confirmar”. En el discurso de Macri siempre hay un “volver a la normalidad”.
¿Cuál normalidad? La del establishment dominante e incuestionable; la del campo
siendo la rueda maestra del país; la de la Sociedad Rural y las megaempresas
transnacionales; la del capital financiero controlando la economía tuya, mía y
de él. Macri es el niño mimado de la política títere. En estos días insistió
con que el Fútbol para todos es una aberración y que hay que devolverlo al
sector privado. ¿Se lo está diciendo a tipos como yo o como mi vecino que
podemos ver a Boca o a River sin pagar? No, se lo está diciendo a Clarín, de
frente, y con ello lo está invitando: “subite al micro amarillo del PRO y
volverás a ser el monopolio incontrastable, omnipotente y controlador de
siempre. Volvé, Clarín, a la normalidad”. Una oferta casi imposible de rehusar…

¿Con quién
se quedará el novio multimediático? ¿Estará obligado a elegir o jugará su carta
maestra: convidarlos a los tres a unirse en un ménage a trois para derrotar juntos al odiado régimen que ya lleva
10 años? ¿Entonarán Scioli, Macri y Moyano una nueva marcha triunfal: la de los
“muchachos clarinistas”? Recuerden, pesimistas: la política es el arte de lo
posible.
Gabriel
Prósperi. Periodista.
19
de febrero de 2013.
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